Los Testigos de Jehová sostienen en La Atalaya del 15 de Junio del 2010 que los expulsados que se arrepienten deben ser acogidos con mucho amor y misericordia por parte de los ancianos y los hermanos en general. Enseñan que al expulsado se le debe recibir con amor y darle un trato cariñoso a fin de que no se desespere y así sienta confianza y seguridad dentro de la congregación. Sin embargo, recuerdo que en mis épocas de Testigo de Jehová, el expulsado que deseaba ser restaurado en la congregación, se le ponía a prueba un año, tiempo en el cual el arrepentido debía mostrar constancia y perseverancia en la congregación, asistiendo regularmente a todas las reuniones. Además, durante todo ese tiempo de “prueba”, ningún hermano de la congregación podía saludarlo, ni dirigirle la palabra, como si no existiera. Ese trato era, sin duda, humillante y muy desmoralizador, y por cierto, muy cruel. Finalmente me preguntaba: ¿Dónde dice en la Biblia que al expulsado que busca la restauración debe recibir semejante trato? ¡Definitivamente nunca encontré ni un solo verso bíblico que lo apoyara!

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