Dos “Ancianos” de una Congregación de los Testigos de Jehová en California, Estados Unidos, intentaron encubrir a un miembro pederasta, amparándose en el secreto de confesión. Estos Ancianos fueron obligados por el juez Dickerson, que atendía el caso de abuso sexual, a declarar en la corte y poner en evidencia la confesión que éste les hiciera a ellos por su pecado. Los Ancianos se ampararon en su “privilegio de confidencialidad del penitente” para no denunciar al abusador de su congregación a las autoridades y lograr que éste Testigo de Jehová evadiera la prisión, y para tapar un evidente y ecandaloso desprestigio que caería sobre la Watchtower Bible & tract Society, sin importarles un ápice las dos niñitas víctimas del Testigo de Jehová pederasta.
