
Los hallazgos históricos han comprobado la existencia de la cruz tradicional. Hay un hallazgo de un dibujo1 que está fechado poco después del año 200 D.C., en la pared del Palatino Romano. Se trata de un dibujo de un asno crucificado; como una burla a los prisioneros cristianos quienes adoraban a Cristo. Los romanos indudablemente se amenizaban al ver que los cristianos adoraban a ese Jesús quien ellos habían crucificado en una cruz.
En junio de 1968, excavadoras trabajando al norte de Jerusalén accidentalmente dragaron unas tumbas que se fechan del primer siglo A.C. y el primer siglo D.C. El arqueólogo griego Vasilius Tzaferis fue instruido por el Departamento de Antigüedades Israelí para que cuidadosamente excavase estas tumbas. Como consecuencia se desenterró uno de los hallazgos más excitantes en tiempos recientes – fueron los restos de un esqueleto de un hombre que había sido crucificado. El factor más significativo es que su fechado era de alrededor del tiempo de Cristo. El esqueleto era de un hombre llamado Yehohanan hijo de Chaggol, quien había sido crucificado entre la edad de 24 a 28 años. El Sr. Tzaferis escribió un artículo en la revista secular Biblical Archaeology Review [“Revisión de Arqueología Bíblica”] (BAR por sus siglas en inglés) en la edición de enero y febrero del 1985, he aquí algunos de sus comentarios respecto a la crucifixión en los tiempos de Jesús:
“Al final del primer siglo A.C., los romanos adoptaron la crucifixión como un castigo oficial para los que no eran romanos por ciertas limitadas transgresiones. Inicialmente, no fue empleado como un método de ejecución, sino sólo como castigo. Es más, sólo los esclavos que eran convictos de ciertos crímenes eran castigados mediante la crucifixión. Durante estos primeros períodos, una viga de madera, conocida como furca o patíbulo se les colocaba sobre los hombros al esclavo y se le amaraba a sus brazos.
…Cuando la procesión llegaba al lugar de ejecución, una estaca vertical era fijada en tierra. En ocasiones a la víctima sólo se le ataba a la cruz con sogas. En tal caso, el patíbulo o travesaño, donde los brazos de la víctima ya estaban atados, simplemente se alzaba y se fijaba a la estaca vertical; los pies de la víctima entonces eran amarados a la estaca con unos cuantos giros de una soga.
Si la víctima se iba a fijar con clavos, entonces a él se le ponía en el suelo, con sus hombros en el travesaño. Sus brazos se le extendían y se le clavaban a los dos extremos del travesaño, el cual se levantaba entonces y se fijaba sobre la estaca vertical. Los pies de la víctima entonces se clavaban abajo en la estaca vertical.
Para prolongar la agonía, los ejecutores romanos inventaron dos instrumentos que hacía que la víctima se mantuviera viva en la cruz por períodos extendidos de tiempo. Uno, conocido como un sedile, era un pequeño asiento atado, mas o menos a la mitad de la cruz. Este aparato proveía un poco de apoyo al cuerpo de la víctima lo que puede explicar la frase usada por los romanos de, “sentarse en la cruz”. Ambos Ireneo y Justino Mártir describen la cruz de Jesús como que tenía cinco extremidades en lugar de cuatro; la quinta probablemente era el sedile.” (Pág. 48,49)
En un artículo de continuidad sobre este hallazgo arqueológico en la edición de la “Revisión de Arqueología Bíblica” BAR por sus siglas en inglés de noviembre y diciembre se hace esta declaración:
Según las fuentes literarias (romanas), aquellos condenados a la crucifixión nunca cargaban la cruz completa, a pesar de la creencia común, al contrario, y a pesar de las muchas producciones modernas de Jesús caminando hacia el Gólgota. En cambio, sólo el travesaño se cargaba, mientras que la estaca ya estaba fijada en un lugar permanente dónde subsecuentemente se iba a llevar a cabo la ejecución. Como el historiador del primer-siglo judío Josefo indicó, la madera era tan escasa en Jerusalén durante el primer siglo D.C. que los romanos fueron obligados a viajar diez millas desde Jerusalén para buscar madera y así afianzar su maquinaria de sitiar. (Pág. 21)
Similares son los detalles mencionados bajo “Cruz” en el Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamento en inglés:
“Es cierto que sólo los romanos practicaban esta forma de ejecución. Pero es más probable que el stauros tenía un travesaño que formaba una cruz. Las fuentes seculares no nos permiten llegar a ninguna conclusión acerca de la forma precisa que tenía la cruz, si era una crux immissa (+) ó una crux commissa (T). Como no era muy común adherirle titlos (sobrescrito derribado del Latín titulus), no necesariamente se sigue que la cruz tenía la forma de crux immissa.
Había dos posibles maneras de erigir el stauros. Al hombre condenado podía atársele a la cruz que estaba en el suelo en el lugar de la ejecución, y se alzaba con él a la cruz. Alternamente, probablemente ya se tenía la estaca colocada en la tierra antes de la ejecución. La víctima se le ataba al travesaño, y se levantaba con sogas a la viga horizontal y se le fijaba a la estaca vertical. Como esta era la forma más simple de subirlo, y el transporte del travesaño (patíbulo) probablemente estaba conectado con el castigo de los esclavos, la crux commissa puede tomarse como que era la práctica normal. La cruz probablemente no era más alta que la estatura de un hombre.” (Vol. 1, Pág. 392)
OTROS HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS:
Aparte de los más recientes descubrimientos, hay otros de interés que observaremos. Aquí hay uno involucrando un descubrimiento en 1873:
En 1873 un famoso erudito francés, llamado Charles Clermant-Ganneau, informó el descubrimiento de una recámara de una sepultura o una cueva en el Monte de los Olivos. Dentro habían unos 30 osarios (unos cofres rectangulares hechos de piedra) donde los restos de esqueletos eran conservados después que sus cuerpos se hubieron desintegrado. . . Un (osario) tenía el nombre de “Judas” asociado con una cruz con los brazos de igual longitud. Además, el nombre “Jesús” surgió en tres ocasiones, en dos de las ocasiones estaba asociado con una cruz. . . .
Sería improbable que se hubiesen enterrado judíos cristianos en esa área después del año 135 D.C. siendo que los romanos les prohibieron a los judíos que entraran en Aelia Capitolina. . . después de la segunda revuelta judía. (de Ancient Times [“Los Tiempos Antiguos”], Vol. 3, Núm.1, de julio de 1958, Pág. 3.)
En el 1939 las excavaciones en Herculano, la ciudad hermana de Pompeya (destruida en el 78 D.C. por un volcán) se halló una casa dónde una cruz de madera había clavada en la pared de un cuarto. Según Buried History [“Historia de Sepelios”], (Vol. 10, Núm.1, marzo 1974 Pág. 15):
Debajo de esta (cruz) había una alacena con un escalón delante. Éste se ha considerado estar o ser en forma de una ara o un altar, pero podría usarse muy bien como un lugar de oración. . . Si esta interpretación es correcta, y los excavadores están fuertemente a favor de la importancia de los símbolos y los utensilios cristianos, entonces aquí tenemos un ejemplo de cómo era una iglesia primitiva en un hogar.
En el 1945 una tumba de una familia fue descubierta en Jerusalén por el Prof. E.L. Sukenik del Museo de Antigüedades Judías de la Universidad Hebrea. El Prof. Sukenik es una autoridad a nivel mundial en osarios judíos. Noten estos resultados:
Dos osarios tienen el nombre de “Jesús” en griego. . . El segundo de éstos tiene también cuatro cruces grandes dibujadas. . . . (El Prof. Sukenik) concluyó que las inscripciones en su totalidad y las cruces estaban relacionadas, siendo ellas expresiones de pesar por la crucifixión de Jesús, habiendo sido escrita aproximadamente para ese tiempo. . . El Profesor Sukenik señala. . . (que) la cruz puede representar una “expresión pictórica de la crucifixión, equivalente a exclamar ‘¡Él fue crucificado!’”. Siendo que la tumba está fechada por la alfarería, igual como se usaban las inscripciones en las lámparas y las gráficas en las cartas — del primer siglo A.C. las que no se extienden más allá después de mediados del primer siglo D.C. esto significa que las inscripciones a más tardar caen dentro de las primeras dos décadas de la crucifixión. (Ancient Times [“Los Tiempos Antiguos”], Vol. 3, Núm.1, de julio de 1958, Pág. 35. También vea el Vol. 5, Núm. 3, de marzo de 1961 Pág. 13.)
TESTIMONIO BÍBLICO SOBRE LA CRUZ
Uno no puede pasar por alto ó no notar la serie de eventos tal como están registrados en Mateo 27:26, 31-37, Marcos 15:14-26, Lucas 23:26-38, y Juan 19:1-22 (con respecto a la muerte de Jesús) y su armonía en el método de la crucifixión como están descritos por la revista secular Biblical Archaeology Review [“Revisión de Arqueología Bíblica”] (BAR por sus siglas en inglés) y las demás fuentes. Al parece Jesús cargó el travesaño ó patíbulo al Gólgota. Allí, el patíbulo fue colocado en el poste erguido, teniendo un asiento o un entablado para poner los pies, y a Jesús se crucificó en esta estructura integra. Sobre él se puso el título, JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.
“Dos Preguntas Sobre la Crucifixión” lee el título de un fascinante artículo en la edición de abril de 1989 del “Bible Review” [“Revisión Bíblica”]. El mismo tiene dos subtítulos subyacentes: “¿La Víctima Muere de Asfixia?”, Y “¿Las Manos con los Clavos Sostendrían el Peso del Cuerpo?”
En el mismo, el autor desacredita la teoría anterior de la crucifixión como fue formulada por A. A. LeBec en el 1925 la que se le dio amplia publicidad por el Dr. Pierre Barbet desde el 1953 en adelante, la que dice qué (1) Jesús murió de asfixia debido a ser incapaz de alzarse para respirar, y (2) que los clavos de sus manos realmente fueron a través de sus muñecas (asumiendo que las palmas de las manos no podían sostener el peso del cuerpo). Al parecer ahora la evidencia no apoya ésta teoría de Barbet.
La investigación médica para este proyecto fue hecha por Frederick T. Zugibe, quien es asesor asociado y profesor de patología en la Universidad de Columbia del Colegio de Médicos y Cirujanos, así como autor del The Cross and the Shroud–A Medical Examiner Investigates the Crucifixion [“La Cruz y el Sudario--Un Examinador Médico Investiga la Crucifixión”]. Zugibe demuestra muy concluyentemente que:
(1) Jesús no murió de asfixia, sino de un choque de postración nerviosa tresnal y trauma. Adicionalmente, un hombre fijado con los brazos extendidos sobre su cabeza (como la Watchtower lo pinta) se sofocaría en minutos, mientras que un hombre con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados (como en una cruz) podría vivir durante horas sin sofocarse.
(2) Hay dos lugares en la PALMA de cada MANO que permitiría un clavo penetrar y cargar el peso completo del cuerpo de hasta sobre cientos de libras, haciendo innecesaria la “teoría de la muñeca” y las explicaciones de cómo los brazos de Cristo fueron fijados en la cruz.
Hacen años, LeBec y Barbet concluyeron que una persona colgada por sus brazos sobre la cabeza se sofocaría en cuestión de minutos, debido a la incapacidad de los pulmones de expandirse y contraerse en tal posición. Adicionalmente, el radiólogo austriaco, Hermann Moedder, experimentando con estudiantes de medicina en los años 40, colgándoles por sus muñecas con las manos directamente sobre sus cabezas (idéntico como están Jesús en el madero en las fotos de la Watchtower). En los primeros minutos, los estudiantes se pusieron pálidos, su capacidad pulmonar se redujo de 5.2 a 1.5 litros, les bajó la presión arterial y el pulso les aumentó. Moedder concluyó que la incapacidad para respirar ocurriría aproximadamente en unos seis minutos si no se les permitía ubicarse de pies y descansar.
Lo mismo aplicaría en el caso de Cristo, SI a él lo hubiese sido fijado en un madero como lo pinta la Watchtower, colgado de las manos directamente sobre su cabeza. Él se hubiese sofocado en cuestión de minutos.
No obstante, Zugibe, descubrió que si los estudiantes eran colgados con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados, ellos no tendrían ningún problema respirando durante muchas horas. Siendo que Lucas 23:44 y Mateo 27:45,46 muestra que Cristo estuvo en la cruz durante aproximadamente tres horas, la evidencia apunta nuevamente a una muerte en una cruz tradicional.
Zugibe llevó a cabo sus experimentos usando varios voluntarios que estaban dispuestos a probar colgarse de una cruz con varias variaciones, a ninguno se le requería mutilarse su carne o recibir daño corporal. Se usaron guantes de cuero especiales para atarles las manos a la cruz. Para demostrar que un clavo a través de la mano podía sostener varios cientos de libras, Zugibe, en otro experimento, utilizó brazos de cadáveres frescos, clavándolos en la palma de las manos en dos lugares distintos y suspendiendo pesas de los brazos (¡un experimento bastante morboso, por decir lo mínimo!).
¿Si Jesús no murió de asfixia, entonces cuál fue su causa de muerte? Repasemos los eventos del día que Cristo murió.
Primero, Jesús experimentó pérdida en el volumen de su sangre de parte de ambos, transpiración y el sudar la sangre, debido a su angustia mental. Después de ser arrestado, él fue azotado con un látigo de cuero que tenía pedazos de metal o astillas de huesos en los extremos. Según las puntas penetraron la piel traumatizaron los nervios, los músculos y su epidermis. Le sobrevendría entonces el estremecerse con agotamiento, sudar severamente, y las convulsiones. Mucho del fluido corporal se perdería. Incluso antes de subirlo a la cruz, Jesús ya pudo haber entrado en un estado de choque de postración nerviosa tresnal, por haber sido azotado, la irritación de los nervios y del cuero cabelludo debido a la corona de espinas, y el ser golpeado por tiempo prolongado en diferentes ocasiones. Finalmente, a él se le clavó en la cruz con clavos de hierro enormes, que eran cuadrados a través de ambas manos, así como sus pies. El daño a los nervios le trajo un dolor increíble, agregándole un choque de postración nerviosa y pérdida de agua. Por un período de más de tres horas, cada movimiento ligero le habría traído un dolor insoportable. La muerte sería el resultado de un choque extremo de postración nerviosa debido a una combinación de agotamiento, dolor y pérdida de sangre.
